EDOMEX.– Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Caníbal de Atizapán”, murió este jueves a los 78 años, mientras permanecía recluido en el penal de Tenango del Valle, Estado de México, donde cumplía diversas condenas por feminicidio y desaparición de personas.
Los primeros reportes periodísticos atribuyen su fallecimiento a causas naturales, relacionadas con el deterioro de su estado de salud. El homicida serial padecía diabetes y complicaciones respiratorias que habían requerido atención hospitalaria durante los últimos meses.
Durante años, Mendoza Celis llevó una vida aparentemente ordinaria ante sus vecinos, mientras cometía crímenes que permanecieron ocultos durante décadas.
El hallazgo que destapó décadas de horror
La investigación comenzó con la desaparición de Reyna González Amador, una mujer cuyo paradero era desconocido desde mayo de 2021.
Su esposo, quien era policía, realizó indagaciones que lo condujeron hasta la vivienda de Mendoza Celis, ubicada en la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza.
Durante los trabajos periciales, las autoridades encontraron más de 4 mil 300 fragmentos óseos, además de ropa, calzado, identificaciones oficiales, fotografías y otras pertenencias relacionadas con las víctimas.
Las excavaciones se extendieron durante meses, mientras especialistas forenses trabajaban para identificar los restos y establecer cuántas personas habían sido asesinadas.
Las investigaciones relacionaron al feminicida con al menos 19 víctimas, aunque determinar la totalidad de sus crímenes representó uno de los mayores desafíos para las autoridades.
Entre los objetos encontrados también había libretas con nombres y anotaciones, así como grabaciones que formaron parte de las investigaciones.
Uno de los aspectos más inquietantes del caso fue el tiempo durante el cual Mendoza Celis consiguió mantenerse fuera del alcance de la justicia.
Las investigaciones y declaraciones conocidas tras su detención apuntaron a crímenes cometidos desde la década de 1990.
Durante ese periodo, el hombre mantuvo una imagen de vecino tranquilo e incluso participó en actividades comunitarias.
Su aparente normalidad contrastaba con las evidencias descubiertas dentro de su vivienda, donde las autoridades encontraron indicios de una sucesión de homicidios que habían permanecido sin esclarecer.
Ocho sentencias y una condena de por vida
Tras su detención, ocurrida el 15 de mayo de 2021, Mendoza Celis enfrentó distintos procesos judiciales relacionados con feminicidios y desapariciones.
En marzo de 2022 recibió una sentencia de prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador.
Posteriormente se dictaron nuevas condenas, entre ellas penas de 55 y 92 años de prisión, relacionadas con otros crímenes.
En total, acumuló ocho sentencias condenatorias, por lo que permanecía privado de la libertad en el penal de Tenango del Valle. Su última condena fue dictada en febrero de 2024.